Voz y piano, hermanos
- Zoraida Santiago

- 29 mar
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 30 mar

Hay veces que mirar hacia atrás permite reconocer y entender el por qué de las rutas, de los caminos que emprendimos en momentos cruciales de nuestra vida. Hoy reflexiono sobre algunos de esos momentos, en ocasión de prepararme para un nuevo proyecto, el recital Voz y piano, hermanos. Porque Tato y yo, más allá de haber crecido juntos, con apenas un año de distancia en edad, hemos andado también, por muchos años, la ruta de la música.

Tato y yo habíamos seguido caminos distintos. Yo me había ido a Nueva York al graduarme de bachillerato, a continuar mis estudios de Antropología. Como he narrado en otro post, la música, como emprendimiento de vida, en aquel momento no estaba en el panorama. Pero entonces apareció Roy Brown y su propuesta de participar en su nuevo proyecto musical. Así que, paralelamente con mis estudios postgraduados, me embarqué en la nave bucanera, que marcó una trayectoria hacia la canción que no estaba prevista ni planificada.
Tato, por su parte, había experimentado años atrás con estudios de medicina en Madrid, pero había reconocido muy temprano en el proceso que su verdadero amor era la música, en especial el piano. Entonces regresó a Puerto Rico a estudiar en el Conservatorio de Música, siguió la ruta del piano en París y en un momento dado recala en Nueva York.
La estadía de Tato en Nueva York coincide con la grabación del segundo LP de Aires Bucaneros, en 1980. En este disco aparece la canción Casi alba,
poema de Julia hecho música. El maravilloso arreglo de piano fue composición de mi hermano mayor, y marca un comienzo importante en nuestro trabajo en conjunto, a piano y voz. Fue nuestro primer encuentro luego de varios años de viajes y búsquedas por separado.
En 1981, viajé con Roy Brown y Aires Bucaneros a Ciudad de México. Eso me permitió la feliz oportunidad de reunirme con Tato por segunda vez en otros lares. Él vivía en aquel entonces en Xochitepec, un pueblo pequeño y encantador a varias horas del DF. Allá había afincado, luego de sus periplos por París y Nueva York, con su compañera Beatriz. Y allí comenzamos a montar canciones a voz y piano, con la lejana idea de que, en algún momento y en algún lugar nos presentaríamos en un proyecto conjunto.

En 1982 ambos regresamos a Puerto Rico, algo que ocurrió de manera coincidente, porque no fue realmente planificado. Creo que ambos sentimos que ya habíamos explorado lo suficiente lejos de nuestra patria. No tuvimos que pensarlo mucho para llevar a cabo aquel proyecto de voz y piano. Este se dio en el Teatro Sylvia Rexach en ese año del regreso. Preparamos un repertorio muy heterogéneo, en el que interpretamos canciones del repertorio popular, composiciones propias de cada uno, y canciones del repertorio de la Nueva Canción que, en aquel momento, ocupaban un lugar importante en nuestra estética musical.
Y ahora, luego de 44 años, regresamos a Voz y piano, hermanos, con un nuevo acervo de canciones y con algunas que perduran desde entonces. No nos podemos quejar. El viaje nos ha dado muchas recompensas. Hemos crecido en la canción, como desde la infancia crecimos en la música. Se vale reconocerlo y celebrar.















Sus creaciones musicales con Tato son hermosas, cuentos de historias, e inspirador.
Hermosa historia! Linda la foto de chiquitos. Qué bueno que ésta vez coinciden, pero de manera más íntima:sólo voz y piano. Loca por escucharles ;-)